
Si os parece, vamos a empezar en presente y de vez en cuando, echaremos un vistazo al pasado.
Hoy por hoy, mi vida es mucho más tranquila que hace unos meses y muy diferente también.
Mi casa está en Valls, un pueblo del Alt Camp con poco más de 25.000 habitantes. Mi pareja y yo, vivimos en un piso en pleno casco antiguo, piso echo de retazos de ambos, dado que me mude hace poco más de seis meses procedente de Sevilla.
El día a día aquí es mucho más pausado (más aun para mi, en mi ya deprimente condición de parado forzoso), y la forma de hacer las cosas de la población catalana también muy diferente a la de la gente del sur.
Pero con los cambios uno aprende, y le ayudan a convertirse en alguien mejor, no creéis???.

No hay comentarios:
Publicar un comentario