
Se la echa de menos.
Será porque las fiestas de primavera se acercan, será por el solito de la plaza de El Salvador o será por un acento, que hay veces que lo empiezo a sentir ya lejano, o quizá no tenga que haber razón alguna; sencillamente hay que volver a Sevilla.
Al principio no me gustó. Llegué en enero del año 2000, y me pareció una ciudad bulliciosa, corralera e intimidante, pero los meses fueron pasando y se fueron llenando de damas de noche, de sentido del humor, de conciertos en El Alcazar, de Alameda de Hercules y de buenos amigos.
Con el tiempo la hice mía. El Guadalquivir, comer de pie en una barra repleta de gente o pasear por Santa Cruz, se hizo algo tan habitual, como el respirar.
Pero todo tiene su momento en esta vida, y el mío ahora es otro.
Volveré Sra. Mia, y no tardare mucho, porque como dijo Pérez Reverte en su prologo de "La piel del tambor": "todo en esta novela es ficticio, excepto el escenario. Nadie podría inventarse una ciudad como Sevilla...

Que bonito!!!!!!!!!!!!!! Si es que eres un artista, bruto, pero un artista!! TE QUIERO UN MONTÓN!!!!
ResponderEliminar